Festival de Wesak
Sol en el signo Tauro
Luna en el signo Escorpio
Meditamos sobre los reabajos de Hércules de Tauro y Escorpio
Tauro, el Toro
Elemento: Signo de tierra (como lo son también Virgo y Capricornio).
Cualidad: El deseo, para la masa de los hombres; la voluntad o el propósito dirigidos por el discípulo.
Polo Opuesto: Escorpio, signo de agua (conflicto de dualidad, el deseo vencido; el discipulado triunfante).
Regentes: Exotérico, Venus; Esotérico, Vulcano.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que la fuerza sea perseverante”; desde el punto de vista del alma, "Veo, y cuando el Ojo está abierto, todo se ilumina".
Ampliando el tema de Tauro:
En tauro (Tauro, 2o de Abril ‑ 20 de Mayo) la Captura del Toro de Creta.
La clave del trabajo en Tauro es la correcta comprensión de la ley de Atracción. Esta es la ley que gobierna esa fuerza magnética y ese principio de coherencia que construye las formas a través de las cuales Dios, o el alma, se manifiesta. Ella produce la estabilidad que se demuestra en la persistencia de la forma durante todo su ciclo de existencia, y concierne a la interrelación entre lo que construye la forma y la forma misma; entre los dos polos, positivo y negativo; entre espíritu y materia; entre el Yo y el no‑Yo; entre macho y hembra, y así entre los opuestos.
El Tema de la Iluminación
Tauro es una de las más interesantes constelaciones zodiacales, especialmente en este tiempo. Es la Cruz Fija en los cielos, la Cruz del Discípulo, y el siguiente resumen es de interés en esta relación:
"Del cielo se habla místicamente como del Templo, y la conciencia eterna de Dios. Su altar es el sol, cuyos cuatro brazos o rayos representan las cuatro esquinas de la cruz cardinal del universo, que han llegado a ser los cuatro signos fijos del zodíaco, y como los cuatros signos de poderosos animales sagrados, son a la vez cósmicos y espirituales, ellos representan los elementos básicos asemejándose a nuestros principios humanos. El signo de Leo representa el fuego o el espíritu; Tauro, la tierra o el cuerpo; Acuario, el aire o la mente; y Escorpio representa el agua asemejándose al alma. Leo, como el león, es la fuerza de la naturaleza inferior, y es la serpiente de la fuerza, que vence si es dirigida hacia arriba. Tauro, el toro, es siempre el símbolo de la fuerza creativa. Acuario, el hombre, es el que trae la luz o portador de la luz. Escorpio, el escorpión, es a menudo transmutado en Aquila, el águila... que se levanta al mismo tiempo que Escorpio; están estrechamente ligados en simbolismo. Escorpio es “el monstruo de la oscuridad”, que pica hasta la muerte, y sin embargo se mantiene, y reproduce, simbolizando no sólo generación sino regeneración. Como este Aquila, el águila, el pájaro del sol que ha conquistado el lado oscuro de Escorpio (ese adversario que puede arrastrar al hombre más bajo que las bestias), pero cuando es transmutada es el águila de la luz, que puede elevarse por encima de los dioses”.
El Barco Celestial del Norte, Vol. 1. (E. V. Straiton).
El "ojo del toro" en Tauro, la magnífica estrella fija, Aldebarán, es una de las razones por las cuales se considera a esta constelación, como confiriendo iluminación. Antiguamente era Ramada la estrella guía de los cielos, y Tauro ha sido siempre relacionado con la luz y, por lo tanto, con Cristo, quien se proclamaba a sí mismo como la luz del Mundo. La Luz, la iluminación y el sonido, como una expresión de la fuerza creativa: éstas son las tres ideas básicas relacionadas con esta constelación. El "intérprete de la voz divina", como era llamado Tauro en el antiguo Egipto, puede ser parafraseado en la terminología cristiana y ser llamado "el Verbo hecho carne". Es un interesante detalle incidental en el poder de las influencias zodiacales, recordar que la linterna del ojo del toro puede ser rastreada hasta el ojo del toro en Tauro, y el toro pontificial, o las enunciaciones papales que eran consideradas como intérpretes de la voz de Dios, es un término de uso común hoy en día.
Bien se podría preguntar aquí: ¿De qué manera ha llegado a ser Tauro el toro, el portador de la iluminación? Se nos dice que en este signo la luna es glorificada y Venus es el soberano. La luna siempre ha sido mirada, desde el punto de vista de los esoteristas, y entre los pueblos primitivos dedicados a la agricultura, como el aspecto constructor de formas. La luna es el símbolo, por lo tanto, de la materia y es vista en muchas de nuestras iglesias, estrechamente relacionada con la Virgen María.
La consumación del trabajo que es emprendido en Tauro, y el resultado de la influencia taurina, es la glorificación de la materia y la subsecuente iluminación a través de su medio. Todo eso que actualmente impide a la gloria, que es el alma, y al esplendor que emana de Dios dentro de la forma, fulgurar con todo su poder, es la materia o aspecto forma. Cuando eso ha sido consagrado, purificado y espiritualizado, entonces la gloria y la luz pueden realmente brillar a través y el aspecto luna puede, por consiguiente, ser glorificado en Tauro. Esto se realiza mediante la influencia de Venus, el símbolo del amor terrenal y celestial, de la aspiración espiritual y del deseo carnal, y es propiamente, por lo tanto, el gobernante de este signo. Ella es, por sobre todas las cosas, amor, la creadora de la belleza, el ritmo y la unidad. El toro y la vaca juntos representan la creación, y por lo tanto, Tauro y Venus están estrechamente ligados. Lo siguiente es de interés:
"El toro o la vaca son el símbolo de este signo, y en el alma celestial se observará que el pequeño grupo de estrellas llamado Las Pléyades está representando justamente como los cuatro delanteros del toro. Ahora bien, en esculturas egipcias, o pinturas, Las Pléyades son a veces representadas por la figura de una paloma con las alas extendidas sobre el dorso del toro. La paloma, como lo recordamos, es el pájaro consagrado a Venus, y como Las Pléyades son parte de la constelación de Tauro y, como veremos, más taurinas en naturaleza, si es posible, que el mismo Tauro, la paloma llega a ser un símbolo especialmente apropiado para este pequeño grupo de estrellas".
El Zodíaco: Un Compendio de Vida. Walter H. Sampson. p. 24).
Tauro es una de las más interesantes constelaciones zodiacales, especialmente en este tiempo. Es la Cruz Fija en los cielos, la Cruz del Discípulo, y el siguiente resumen es de interés en esta relación:
"Del cielo se habla místicamente como del Templo, y la conciencia eterna de Dios. Su altar es el sol, cuyos cuatro brazos o rayos representan las cuatro esquinas de la cruz cardinal del universo, que han llegado a ser los cuatro signos fijos del zodíaco, y como los cuatros signos de poderosos animales sagrados, son a la vez cósmicos y espirituales, ellos representan los elementos básicos asemejándose a nuestros principios humanos. El signo de Leo representa el fuego o el espíritu; Tauro, la tierra o el cuerpo; Acuario, el aire o la mente; y Escorpio representa el agua asemejándose al alma. Leo, como el león, es la fuerza de la naturaleza inferior, y es la serpiente de la fuerza, que vence si es dirigida hacia arriba. Tauro, el toro, es siempre el símbolo de la fuerza creativa. Acuario, el hombre, es el que trae la luz o portador de la luz. Escorpio, el escorpión, es a menudo transmutado en Aquila, el águila... que se levanta al mismo tiempo que Escorpio; están estrechamente ligados en simbolismo. Escorpio es “el monstruo de la oscuridad”, que pica hasta la muerte, y sin embargo se mantiene, y reproduce, simbolizando no sólo generación sino regeneración. Como este Aquila, el águila, el pájaro del sol que ha conquistado el lado oscuro de Escorpio (ese adversario que puede arrastrar al hombre más bajo que las bestias), pero cuando es transmutada es el águila de la luz, que puede elevarse por encima de los dioses”.
El Barco Celestial del Norte, Vol. 1. (E. V. Straiton).
El "ojo del toro" en Tauro, la magnífica estrella fija, Aldebarán, es una de las razones por las cuales se considera a esta constelación, como confiriendo iluminación. Antiguamente era Ramada la estrella guía de los cielos, y Tauro ha sido siempre relacionado con la luz y, por lo tanto, con Cristo, quien se proclamaba a sí mismo como la luz del Mundo. La Luz, la iluminación y el sonido, como una expresión de la fuerza creativa: éstas son las tres ideas básicas relacionadas con esta constelación. El "intérprete de la voz divina", como era llamado Tauro en el antiguo Egipto, puede ser parafraseado en la terminología cristiana y ser llamado "el Verbo hecho carne". Es un interesante detalle incidental en el poder de las influencias zodiacales, recordar que la linterna del ojo del toro puede ser rastreada hasta el ojo del toro en Tauro, y el toro pontificial, o las enunciaciones papales que eran consideradas como intérpretes de la voz de Dios, es un término de uso común hoy en día.
Bien se podría preguntar aquí: ¿De qué manera ha llegado a ser Tauro el toro, el portador de la iluminación? Se nos dice que en este signo la luna es glorificada y Venus es el soberano. La luna siempre ha sido mirada, desde el punto de vista de los esoteristas, y entre los pueblos primitivos dedicados a la agricultura, como el aspecto constructor de formas. La luna es el símbolo, por lo tanto, de la materia y es vista en muchas de nuestras iglesias, estrechamente relacionada con la Virgen María.
La consumación del trabajo que es emprendido en Tauro, y el resultado de la influencia taurina, es la glorificación de la materia y la subsecuente iluminación a través de su medio. Todo eso que actualmente impide a la gloria, que es el alma, y al esplendor que emana de Dios dentro de la forma, fulgurar con todo su poder, es la materia o aspecto forma. Cuando eso ha sido consagrado, purificado y espiritualizado, entonces la gloria y la luz pueden realmente brillar a través y el aspecto luna puede, por consiguiente, ser glorificado en Tauro. Esto se realiza mediante la influencia de Venus, el símbolo del amor terrenal y celestial, de la aspiración espiritual y del deseo carnal, y es propiamente, por lo tanto, el gobernante de este signo. Ella es, por sobre todas las cosas, amor, la creadora de la belleza, el ritmo y la unidad. El toro y la vaca juntos representan la creación, y por lo tanto, Tauro y Venus están estrechamente ligados. Lo siguiente es de interés:
"El toro o la vaca son el símbolo de este signo, y en el alma celestial se observará que el pequeño grupo de estrellas llamado Las Pléyades está representando justamente como los cuatro delanteros del toro. Ahora bien, en esculturas egipcias, o pinturas, Las Pléyades son a veces representadas por la figura de una paloma con las alas extendidas sobre el dorso del toro. La paloma, como lo recordamos, es el pájaro consagrado a Venus, y como Las Pléyades son parte de la constelación de Tauro y, como veremos, más taurinas en naturaleza, si es posible, que el mismo Tauro, la paloma llega a ser un símbolo especialmente apropiado para este pequeño grupo de estrellas".
El Zodíaco: Un Compendio de Vida. Walter H. Sampson. p. 24).
El Tema del Sexo
Según esta cita y muchas otras que podrían ser aducidas, es manifiesto cómo esta importante constelación de Tauro está estrechamente ligada con el sexo, en sus aspectos inferior y superior. Esta es la razón por la que se le ha llamado en algunos libros, "el signo de la generación", tanto terrenal como celestial. Hemos visto que el poder del signo de Tauro es el de la atracción, o de conducirse juntos. Ejerce una firme y continua influencia, y en ambos sentidos, el simbólico y el astronómico, atrae. Hemos visto que en este signo se encuentran Las Pléyades, entre ellas Alcione, llamada el sol central de nuestro universo, y alrededor de ella gira nuestro sol, con sus planetas acompañantes. Las palabras de Job cuando dijo: "No puedes impedir la dulce influencia de Las Pléyades o soltar el lazo de Orión", así se vuelven claras. Las Pléyades son el símbolo del alma alrededor de la cual gira la rueda de la vida.
Es interesante descubrir asimismo, en Tauro, la triplicidad que es constantemente recurrente en la ciencia astronómica y en la mitología: Tauro, representando la forma y el atractivo influjo de la materia; Las Pléyades, representando el alma y el vasto ciclo recurrente de la experiencia; y, entre las siete Pléyades*(1), la Pléyade Perdida (pues sólo seis son visibles) un símbolo del oscurecimiento del espíritu, mientras el alma, a través del deseo, toma un cuerpo. Así la idea de la relación del Yo y del No‑Yo, para producir la última revelación del espíritu, sustenta toda enseñanza mitológica y las escrituras y símbolos de todos los tiempos, y así tenemos también la aparición de la idea de la gran ilusión y espejismo. El espíritu de Dios está "perdido", o velado, y desaparece en la atracción de la forma exterior y en el espejismo que el alma capta alrededor de sí misma.
Debería recordarse aquí que el signo opuesto a Tauro es Escorpio, y estos dos signos constituyen el campo de un estupendo esfuerzo por parte de Hércules; pues en uno lucha con el problema del sexo, y en otro, vence la gran ilusión.
Según esta cita y muchas otras que podrían ser aducidas, es manifiesto cómo esta importante constelación de Tauro está estrechamente ligada con el sexo, en sus aspectos inferior y superior. Esta es la razón por la que se le ha llamado en algunos libros, "el signo de la generación", tanto terrenal como celestial. Hemos visto que el poder del signo de Tauro es el de la atracción, o de conducirse juntos. Ejerce una firme y continua influencia, y en ambos sentidos, el simbólico y el astronómico, atrae. Hemos visto que en este signo se encuentran Las Pléyades, entre ellas Alcione, llamada el sol central de nuestro universo, y alrededor de ella gira nuestro sol, con sus planetas acompañantes. Las palabras de Job cuando dijo: "No puedes impedir la dulce influencia de Las Pléyades o soltar el lazo de Orión", así se vuelven claras. Las Pléyades son el símbolo del alma alrededor de la cual gira la rueda de la vida.
Es interesante descubrir asimismo, en Tauro, la triplicidad que es constantemente recurrente en la ciencia astronómica y en la mitología: Tauro, representando la forma y el atractivo influjo de la materia; Las Pléyades, representando el alma y el vasto ciclo recurrente de la experiencia; y, entre las siete Pléyades*(1), la Pléyade Perdida (pues sólo seis son visibles) un símbolo del oscurecimiento del espíritu, mientras el alma, a través del deseo, toma un cuerpo. Así la idea de la relación del Yo y del No‑Yo, para producir la última revelación del espíritu, sustenta toda enseñanza mitológica y las escrituras y símbolos de todos los tiempos, y así tenemos también la aparición de la idea de la gran ilusión y espejismo. El espíritu de Dios está "perdido", o velado, y desaparece en la atracción de la forma exterior y en el espejismo que el alma capta alrededor de sí misma.
Debería recordarse aquí que el signo opuesto a Tauro es Escorpio, y estos dos signos constituyen el campo de un estupendo esfuerzo por parte de Hércules; pues en uno lucha con el problema del sexo, y en otro, vence la gran ilusión.
¿Qué hará el aspirante? Se pueden hacer algunas sugerencias:
1. Montar, controlar y dominar al toro, y que el aspirante recuerde que el toro debe ser dirigido a través de las aguas hacia la tierra firme; lo que significa que la solución de todo el problema del sexo llegará, cuando el discípulo subordine la isla separada de su yo personal, al propósito y esfuerzo del grupo, y empiece a regir su vida por la pregunta, "¿Qué es lo mejor para el grupo con el cual estoy asociado?” Es haciendo esto que el toro es conducido a la tierra firme.
2. Usar el sentido común. El antiguo significado de la palabra "sentido común" era que había un sentido que sintetizaba y unificaba los cinco sentidos y así constituía un "sentido común", literalmente, la mente. Que el aspirante use su mente, y a través del medio de la percepción inteligente, guíe y controle al toro del deseo. Si el sentido común es usado, serán evitados ciertos peligros. Hay un peligro en el método de muchos aspirantes en impedir o excluir todas las expresiones del sexo. Fisiológicamente pueden tener éxito, pero la experiencia de los psicólogos y maestros es que donde la prohibición y la supresión drástica es impuesta sobre el organismo, el resultado es una forma de complejo nervioso o mental. Mucha gente físicamente limpia tiene mentes sucias. Muchos que despreciarían la práctica de alguna de las perversiones sexuales y que sostienen que el casamiento no es para el discípulo, tienen dispositivos mentales que no soportarían una investigación. Sus mentes y sus interpretaciones de las acciones de otras personas son tan lascivas y su capacidad para pensar mal tan grande, que, tan peligroso como esto pueda sonar, uno siente que sería mejor para ellos ser manejados por el toro del deseo que continuar con su práctica actual de sustituir el pecado exterior por la indulgencia mental. Una mente limpia y un corazón puro, un cuerpo físico rectamente organizado y rectamente usado, en conformidad con las leyes de la tierra en la cual su destino le ha arrojado, total consideración por el bienestar de aquellos con los cuales está asociado, y una vida de servicio amoroso; constituyen los ideales de un aspirante.
3. Una justa comprensión del significado del celibato. La palabra significa “puro" o "solo", y el significado dado habitualmente a la palabra es, contenerse de la relación marital. Muchos hombres y mujeres jóvenes, llevados por el deseo espiritual y bajo la influencia de la manera de pensar de la iglesia durante la Edad Media, con sus muchos monasterios y conventos, creen que para ellos el estado de celibato es esencial y correcto y quedan confundidos cuando descubren tan complejos resultados. Pero, ¿no podrá ser que el verdadero celibato haya sido expresado para nosotros en las palabras de Cristo, cuando dijo: "Si tu ojo es puro, todo tu cuerpo estará lleno de luz”. ¿No podrá ser que el verdadero celibato es el rechazo del alma a no identificarse más con la forma? ¿No podrá la verdadera relación marital, de la cual la relación en el plano físico no es sino el símbolo, ser la de la unión del alma y de la forma, el positivo aspecto espiritual y el negativo madre‑materia?
Que el alma sea pura en su propósito y libre de la servidumbre de la materia, y entonces la acción justa y el justo punto de vista serán inevitablemente las características de la vida en el plano físico. Que el alma maneje la forma, controlándola y dominándola, y entonces sabrá seguramente sus correctas obligaciones. Reconocerá la relación que deberá mantener con los otros seres humanos, ya sea que su destino deba ser de esposo o esposa, padre o madre, hermano o hermana, amigo o compañero. A través del correcto uso de la forma y, de la correcta comprensión del propósito, a través de la correcta orientación a la realidad y el correcto uso de la energía espiritual, el alma actuará como el factor controlador y todo el cuerpo estará lleno de luz. A través del control, a través del uso del sentido común, por una correcta comprensión del celibato, y por la identificación con el propósito del grupo, el discípulo llegará a la liberación por el control del sexo. Logrará seguir el ejemplo de Hércules y conducirá al toro del deseo a la tierra firme, donde, en el Templo de Dios, lo entregará al cuidado de los Cíclopes que fueron los primitivos iniciados, teniendo el único ojo acerca del cual hemos estado hablando, el ojo de Shiva, el ojo del Toro en la constelación de Tauro. Pues Hércules mismo no fue sólo el discípulo, sino que fue, en su naturaleza inferior, el toro, y en su naturaleza superior los Cíclopes.
Cuando el toro del deseo ha sido entregado a los Cíclopes, al iniciado de un solo ojo, que es él mismo, el alma, los tres aspectos divinos, empezarán a manifestarse: Brontes, Steroptes y Arges guardarán al toro sagrado, y Hércules, el discípulo, no tendrá más ninguna responsabilidad. Brontes es el símbolo del primer aspecto de Dios, el padre que habló y es el sonido creador. Steroptes significa relámpago o luz, y es el segundo aspecto, el alma. Arges significa actividad remolineante, el tercer aspecto de la deidad, expresándose en la intensa actividad de la vida en el plano físico. Estos aspectos divinos constituyen el factor controlador y una vez que ellos han logrado la posesión del toro sagrado, el problema de Hércules está resuelto.
Escorpio, el Escorpión
1. Montar, controlar y dominar al toro, y que el aspirante recuerde que el toro debe ser dirigido a través de las aguas hacia la tierra firme; lo que significa que la solución de todo el problema del sexo llegará, cuando el discípulo subordine la isla separada de su yo personal, al propósito y esfuerzo del grupo, y empiece a regir su vida por la pregunta, "¿Qué es lo mejor para el grupo con el cual estoy asociado?” Es haciendo esto que el toro es conducido a la tierra firme.
2. Usar el sentido común. El antiguo significado de la palabra "sentido común" era que había un sentido que sintetizaba y unificaba los cinco sentidos y así constituía un "sentido común", literalmente, la mente. Que el aspirante use su mente, y a través del medio de la percepción inteligente, guíe y controle al toro del deseo. Si el sentido común es usado, serán evitados ciertos peligros. Hay un peligro en el método de muchos aspirantes en impedir o excluir todas las expresiones del sexo. Fisiológicamente pueden tener éxito, pero la experiencia de los psicólogos y maestros es que donde la prohibición y la supresión drástica es impuesta sobre el organismo, el resultado es una forma de complejo nervioso o mental. Mucha gente físicamente limpia tiene mentes sucias. Muchos que despreciarían la práctica de alguna de las perversiones sexuales y que sostienen que el casamiento no es para el discípulo, tienen dispositivos mentales que no soportarían una investigación. Sus mentes y sus interpretaciones de las acciones de otras personas son tan lascivas y su capacidad para pensar mal tan grande, que, tan peligroso como esto pueda sonar, uno siente que sería mejor para ellos ser manejados por el toro del deseo que continuar con su práctica actual de sustituir el pecado exterior por la indulgencia mental. Una mente limpia y un corazón puro, un cuerpo físico rectamente organizado y rectamente usado, en conformidad con las leyes de la tierra en la cual su destino le ha arrojado, total consideración por el bienestar de aquellos con los cuales está asociado, y una vida de servicio amoroso; constituyen los ideales de un aspirante.
3. Una justa comprensión del significado del celibato. La palabra significa “puro" o "solo", y el significado dado habitualmente a la palabra es, contenerse de la relación marital. Muchos hombres y mujeres jóvenes, llevados por el deseo espiritual y bajo la influencia de la manera de pensar de la iglesia durante la Edad Media, con sus muchos monasterios y conventos, creen que para ellos el estado de celibato es esencial y correcto y quedan confundidos cuando descubren tan complejos resultados. Pero, ¿no podrá ser que el verdadero celibato haya sido expresado para nosotros en las palabras de Cristo, cuando dijo: "Si tu ojo es puro, todo tu cuerpo estará lleno de luz”. ¿No podrá ser que el verdadero celibato es el rechazo del alma a no identificarse más con la forma? ¿No podrá la verdadera relación marital, de la cual la relación en el plano físico no es sino el símbolo, ser la de la unión del alma y de la forma, el positivo aspecto espiritual y el negativo madre‑materia?
Que el alma sea pura en su propósito y libre de la servidumbre de la materia, y entonces la acción justa y el justo punto de vista serán inevitablemente las características de la vida en el plano físico. Que el alma maneje la forma, controlándola y dominándola, y entonces sabrá seguramente sus correctas obligaciones. Reconocerá la relación que deberá mantener con los otros seres humanos, ya sea que su destino deba ser de esposo o esposa, padre o madre, hermano o hermana, amigo o compañero. A través del correcto uso de la forma y, de la correcta comprensión del propósito, a través de la correcta orientación a la realidad y el correcto uso de la energía espiritual, el alma actuará como el factor controlador y todo el cuerpo estará lleno de luz. A través del control, a través del uso del sentido común, por una correcta comprensión del celibato, y por la identificación con el propósito del grupo, el discípulo llegará a la liberación por el control del sexo. Logrará seguir el ejemplo de Hércules y conducirá al toro del deseo a la tierra firme, donde, en el Templo de Dios, lo entregará al cuidado de los Cíclopes que fueron los primitivos iniciados, teniendo el único ojo acerca del cual hemos estado hablando, el ojo de Shiva, el ojo del Toro en la constelación de Tauro. Pues Hércules mismo no fue sólo el discípulo, sino que fue, en su naturaleza inferior, el toro, y en su naturaleza superior los Cíclopes.
Cuando el toro del deseo ha sido entregado a los Cíclopes, al iniciado de un solo ojo, que es él mismo, el alma, los tres aspectos divinos, empezarán a manifestarse: Brontes, Steroptes y Arges guardarán al toro sagrado, y Hércules, el discípulo, no tendrá más ninguna responsabilidad. Brontes es el símbolo del primer aspecto de Dios, el padre que habló y es el sonido creador. Steroptes significa relámpago o luz, y es el segundo aspecto, el alma. Arges significa actividad remolineante, el tercer aspecto de la deidad, expresándose en la intensa actividad de la vida en el plano físico. Estos aspectos divinos constituyen el factor controlador y una vez que ellos han logrado la posesión del toro sagrado, el problema de Hércules está resuelto.
Escorpio, el Escorpión
Elemento: Signo de agua (como lo son también Cáncer y Piscis).
Cualidad: El conflicto. La prueba. El ensayo. El triunfo. Puntos de crisis. Momentos de reorientación. Punto decisivo en la vida de la humanidad y del individuo. Hércules se volvió el discípulo triunfante en Escorpio.
Polo Opuesto: Tauro, un signo de tierra (el deseo y el crecimiento de la luz del alma),
Regentes: Exotérico y Esotérico, el mismo, Marte.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que Maya florezca y rija el engaño"; desde el punto de vista del alma, "Soy el guerrero y surjo victorioso de la batalla".
Cualidad: El conflicto. La prueba. El ensayo. El triunfo. Puntos de crisis. Momentos de reorientación. Punto decisivo en la vida de la humanidad y del individuo. Hércules se volvió el discípulo triunfante en Escorpio.
Polo Opuesto: Tauro, un signo de tierra (el deseo y el crecimiento de la luz del alma),
Regentes: Exotérico y Esotérico, el mismo, Marte.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que Maya florezca y rija el engaño"; desde el punto de vista del alma, "Soy el guerrero y surjo victorioso de la batalla".
Las Nuevas Cabezas de la Hidra
La tarea asignada a Hércules tiene nueve facetas. Cada cabeza de la hidra representa uno de los problemas que acosan a la persona valerosa que busca lograr el dominio de sí misma. Tres de estas cabezas simbolizan los apetitos asociados con el deseo, la comodidad y el dinero. El segundo grupo de tres concierne a las pasiones del temor, el odio y el deseo de poder. Las últimas tres cabezas representan los vicios de la mente no iluminada: el orgullo, el separatismo y la crueldad.
(Ver Astrología Esotérica, p. 143 y sig.)
Las dimensiones de la tarea que Hércules emprendió son así evidentemente claras. Él tenía que aprender el arte de transmutar las energías que tan frecuentemente precipitan a los seres humanos en catastróficas tragedias. Las nueve fuerzas que han producido indecibles estragos entre los hijos de los hombres desde el principio del tiempo, tenían que ser redirigidas y transmutadas.
La tarea asignada a Hércules tiene nueve facetas. Cada cabeza de la hidra representa uno de los problemas que acosan a la persona valerosa que busca lograr el dominio de sí misma. Tres de estas cabezas simbolizan los apetitos asociados con el deseo, la comodidad y el dinero. El segundo grupo de tres concierne a las pasiones del temor, el odio y el deseo de poder. Las últimas tres cabezas representan los vicios de la mente no iluminada: el orgullo, el separatismo y la crueldad.
(Ver Astrología Esotérica, p. 143 y sig.)
Las dimensiones de la tarea que Hércules emprendió son así evidentemente claras. Él tenía que aprender el arte de transmutar las energías que tan frecuentemente precipitan a los seres humanos en catastróficas tragedias. Las nueve fuerzas que han producido indecibles estragos entre los hijos de los hombres desde el principio del tiempo, tenían que ser redirigidas y transmutadas.
Las tres cualidades del carácter que Hércules tenia que expresar, eran humildad, coraje y discernimiento. Humildad, para ver su condición objetivamente y reconocer sus defectos; coraje, para atacar al monstruo que permanece enroscado a las raíces de su naturaleza; discernimiento, para descubrir una técnica para habérselas con su mortal enemigo.
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