Luna Llena en Acuario
Sol en Leo
Nota clave:
"Yo soy Ése y Ése soy Yo"
http://www.sabiduriarcana.org/05-leo-esp.htm
"En Leo, vemos a la mente cósmica resolviendo en el individuo como la razonadora mente inferior, y su aspecto inferior tiene, asimismo, que ser sacrificado y la pequeña mente del hombre debe ser subordinada a la mente universal...
La constelación de Leo tiene noventa y cinco estrellas, dos de las cuales de primera magnitud. Su nombre egipcio, se nos dice, significaba "un fluir", dando el Nilo su más completa irrigación en esta estación.
Esto tiene también un interesante significado esotérico pues, según las enseñanzas de la Eterna Sabiduría, la familia humana empezó su existencia a través de lo que es técnicamente llamado "la tercera efusión", que era la denominación que se daba a la entrada de una gran marca de almas dentro de los cuerpos animales y, por consiguiente, la formación de la familia humana compuesta de unidades individuales."
(Del libro de Alice A. Bailey, Los Trabajos de Hércules, Págs. 109-110)
Leo, así como Aries y Sagitario, es un signo de fuego. En el hombre que empieza a orientarse hacia los valores universales y el conocimiento del Yo superior, el fuego del signo de Leo ceba la purificación de su naturaleza inferior. Este signo es muy importante en la vida del aspirante que deberá adquirir un conocimiento profundo de sí mismo antes de proceder en el Camino.
El hombre poco evolucionado que nace en este signo es extremadamente egocéntrico, egoísta, ambicioso y hace alarde de su poder. Pero cuando empieza a realizarse y a recibir la influencia de Acuario, el polo opuesto de Leo, su orientación se desplaza progresivamente de la posición de aquél que quiere aislarse hacia la del individuo que trabaja en grupo para la comunidad.
Es el pasaje de la Cruz Mutable a la Cruz Fija, que es la cruz de Luz. Ella está constantemente golpeada por los "fuegos de Dios" –cósmicos, del sistema y planetarios– que emanan de Leo. Estos fuegos intensifican y purifican la Luz trayendo la revelación al hombre que se encuentra en la luz. Aries irradia el fuego cósmico, Sagitario el fuego planetario y Leo el fuego solar. Cada uno de estos fuegos abre el camino de los tres aspectos divinos: espíritu (Aries), alma (Leo) y cuerpo (Sagitario). Por esta razón, delante del Portal de la Iniciación se encuentra el "sol ardiente" que todos los discípulos y todos los iniciados deben pisar y que, el nativo de Leo, ha alcanzado la plena conciencia de sí y la integración mental, pisa sin ser conmovido por el sufrimiento.
Según el horóscopo del nativo de Leo, éste toma la iniciación cuando el Sol, la Luna y Saturno están reunidos en la casa. El mes de Agosto es gobernado por Leo, porque es el mes de la canícula, de la constelación del Perro o de Sirio. En el sentido cósmico, Sirio es la residencia de la Logia Mayor donde el hombre es admitido después de la cuarta iniciación. Es introducido ahí como humilde discípulo.
En el futuro, cuando la nueva religión esté activa, en la Luna Llena del mes de Agosto se celebrará mensualmente la fiesta principal, consagrada al establecimiento del contacto, a través de la Jerarquía, con la fuerza de Sirio. Después de la tercera iniciación somos conscientes del poder de Sirio, que se vuelve entonces un factor importante para el iniciado adelantado.
Los "Leones, las llamas divinas pelirrojas-anaranjadas", han venido a la existencia durante la individualización. Es así cómo la humanidad llegó sobre el planeta. En ese momento, tres principales triángulos de fuerza estaban activos. Uno de ellos, estaba formado por el Sol (segundo rayo), Júpiter (segundo rayo) y Venus (quinto rayo). Se trataba de otra esfera muy importante gobernada por el Sol. Este triángulo ha sido tan poderoso que despojó a la Luna de su vida, extrayéndole todas las "simientes de la vida" y destruyendo así su influencia indeseable para la humanidad.
El signo de Leo ha sido, frecuentemente, descrito como "el campo de batalla entre las fuerzas magnéticas y las fuerzas de la luz". Es considerado como uno de los signos más materiales, porque el deseo egoísta de objetivos materiales puede ser extremadamente fuerte y el espíritu posesivo puede dominar con violencia. Sin embargo, al mismo tiempo, si la persona de Leo está avanzada, puede rellenar la función de "sacrificio inspirado por el Espíritu", sensible a los problemas del mundo y liberado de los deseos personales.
Para que, el individuo nativo de Leo, pueda alcanzar la iniciación, debe ser un místico capaz de ver con pureza los objetivos espirituales, pero también un ocultista experimentado, polarizado en la mente, consciente de las realidades de las fuerzas y de las energías de la existencia, liberado de las ilusiones habituales que condicionan la vida del hombre ordinario.
Cuando Urano gobierna al hombre nativo de Leo, él es entonces el verdadero observador, despegado del aspecto material de la vida, pero capaz de servirse a voluntad. Tiene una consciencia espiritual capaz de grandes expansiones y como numerosos astrólogos han dicho, él puede ser un guía dinámico, un pionero en nuevos campos de acción, así como el centro magnético de un grupo. Está entonces centrado arriba del diafragma, porque los aspectos más materiales e inferiores de la vida no tienen atracción real para él. Cuando está espiritualmente despierto, es, instantáneamente, consciente del motivo de sus impulsos. Esto le conduce a darse una disciplina autónoma, que es lo que el sujeto de Leo necesita, pero que debe ser impuesta y aplicada por él mismo, porque no tolera medidas disciplinarias impuestas desde el exterior. Una disciplina impuesta por otro sobre un sujeto de Leo sólo hace suscitar en él la revuelta y la rebelión. En cambio, cuando se impone libremente esta disciplina, esto le conduce a la perfección a la que es notoriamente capaz.
Podríamos añadir aquí, oportunamente, que la oración o la aspiración expresada por un verdadero nativo de Leo se puede expresar en las palabras del Cristo "Padre, Tu voluntad sea hecha y no la mía". En este signo, ningún planeta está descendiendo ni tampoco subiendo. El poder de la mente, simbolizado por Urano, pierde su Poder, porque no es la mente la que domina en realidad, pero el Yo, el Alma, es quien utiliza y domina a la mente.
El dominio de sí, adquirido después de un conflicto y favorecido por la influencia benéfica de Júpiter, ésta es la verdadera historia del aspirante avanzado de Leo. Su Palabra es:
"YO SOY ÉSE"
Es la palabra del sujeto de Leo que adquiere, rápidamente, la consciencia superior y se prepara para una nueva expresión universal en Acuario.
Texto escrito para la Luna Llena de Leo en Agosto de 1994 por Ezio Graffeo, miembro del Centro de Ginebra, en aquel año.
Enviado y traducido por Toñy Polo, España.
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La Gran Invocación
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,Que afluya luz a las mentes de los hombres;Que la Luz descienda a la Tierra.Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,Que afluya amor a los corazones de los hombres;Que Cristo* retorne a la Tierra.Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;El propósito que los Maestros conocen y sirven.Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,Que se realice el Plan de Amor y de LuzY selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.
"En Leo, El Festival de Luna Llena tiene lugar este mes en el signo de Leo. Por lo tanto, Leo cualifica el flujo de energía desde nuestro centro solar, el Sol. Condiciona el tipo de energía que podemos recibir y distribuir en meditación.
En el Festival del mes pasado, la energía de Cáncer influenció la conciencia colectiva de la humanidad, estimulando la tendencia hacia la autoconciencia. En Leo, el individuo se vuelve plenamente autoconsciente, autoperceptivo y autosirviente, hasta que eventualmente, a través de la experiencia y del crecimiento, surge la tendencia hacia la conciencia grupal, reemplazando el egocentrismo. Este desarrollo siempre es debido a una creciente sensibilidad a la influencia del alma. El discípulo en Leo se vuelve crecientemente consciente del ser superior, el alma, adentrándose gradualmente en esa condición de total fusión con el alma, característica del descentralizado servidor mundial.
Cuando sabemos qué fuerzas se encuentran disponibles y cuales deberían ser sus efectos sobre la conciencia humana, podemos trabajar con inteligencia y amor para ayudar a establecer esos efectos mediante la exactitud de nuestra orientación en la meditación. Nuestro trabajo oculto con la energía crea la cruz de brazos iguales, el símbolo del discípulo y del servidor en la nueva era de Acuario. La penetración vertical en la conciencia, a medida que abrimos nuestro canal de alineamiento en la meditación, debe equilibrarse con la transmisión horizontal de energía de acuerdo al tema y objetivo de nuestro trabajo. Este necesario equilibrio también depende de la forma en que vivimos nuestras vidas diarias. Dicho de otra forma, el trabajo subjetivo debe proceder totalmente paralelo a su aplicación objetiva.
La energía disponible durante la meditación en cada Festival de Luna Llena estimula al alma humana. Esta cualidad particular y efecto de Leo conduce al individuo, consciente de sí mismo, hacia el alma consciente del grupo. Sólo el alma tiene conciencia grupal. Sólo el alma puede transformar las actitudes egoístas y separatistas de la mente y del corazón. Sólo el alma puede conocer el Plan en toda su belleza y sólo el alma puede inspirar la mente humana con ese conocimiento.
Leo presenta una relación singular con el sol, en el corazón de nuestro sistema planetario. El alineamiento planetario y sistemático establecido durante este Festival es un alineamiento de corazón/alma. El corazón de la humanidad, el corazón del planeta: la Jerarquía espiritual y el corazón del sol, crean el canal que se extiende hasta Sirio, la gran "estrella de iniciación" del universo. Sirio tiene una relación única con nuestro planeta Tierra y, desde Sirio, la energía de amor puro fluye a través del centro solar y al corazón planetario.
Esta alineación, establecida durante el período de la Luna Llena de Leo, evoca los principios cósmicos de Amor y Libertad, fluyendo ambos a nuestro campo de percepción a través de Sirio y Leo.
Estos dos principios están ejerciendo un impacto creciente sobre la conciencia humana, afectando a todas las áreas de la vida. En nuestro intento por trabajar con estas energías y por colaborar con la Jerarquía espiritual del planeta, el resultado debería ser la creciente manifestación en la humanidad del principio de Amor y la liberación de la vida humana de las ataduras del materialismo y de todo cuánto tiende a aprisionar el espíritu humano.
En cuanto al alma, el discípulo puede responder al reto lanzado a quienes buscan servir al Plan durante esta época de crisis en la historia humana, un reto que un conocido instructor ha puesto en las siguientes palabras: "Que todos cuántos buscan ayudar, consideren cuidadosamente que pueden hacer y qué contribución pueden realizar. Que sopesen, tras la debida reflexión, qué pueden sacrificar y de qué forma pueden sumergir sus personalidades, normalmente egoístas, en este gran impulso, dado por la Jerarquía al nuevo grupo de servidores del mundo y a los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo. Las barreras que separan a persona de persona y a nación de nación pueden desaparecer. El Espíritu de la Paz puede volverse tan poderoso que los ajustes necesarios se realicen natural y suavemente. La iluminación de las mentes de la humanidad y la renovada organización de los esfuerzos humanos, hacia la hermandad, pueden ser estimulados a una nueva y mayor actividad.
La nota clave del discípulo en Leo, que podemos tomar en nuestro pensamiento meditativo como idea simiente, es: "Yo soy Ése y Ése soy Yo". Yo soy el alma, la relación entre el aspecto divino de la humanidad y la forma material, la personalidad sobre el plano físico.
A través de una repetida experiencia bajo la influencia de Leo, el discípulo puede ciertamente decir: "Yo soy el alma. Como alma, sirvo a los propósitos del Plan. Como alma, soy la conciencia del Cristo interno. Como alma, puedo tocar el centro solar, la fuente de vida y amor y luz. Como alma, puedo transmitir estas potencias y tocar el alma de otros. Como alma, puedo elevar, redimir y transformar, de acuerdo al Plan".
De este modo, meditamos al ritmo del alma de la humanidad, porque el alma es el tema consciente, sensible, del Plan Divino, la fuente de conciencia y la meta de todos los procesos evolutivos actuales.
Todo cuanto es, es creado por la meditación, por el deseo fundiéndose en pensamiento fugaz, y el pensamiento fugaz convirtiéndose en pensamiento claro y, eventualmente, en pensamiento abstracto y trascendente. Una prolongada concentración sobre alguna u otra forma se convierte, eventualmente, en meditación sobre aquello que no es parte de la naturaleza de la forma: su significado y vida inherentes; pasando de ahí a esa contemplación que es la fuente de inspiración y de iluminación.
La meditación produce un alineamiento creativo entre el instinto, el intelecto y la intuición, así como la identificación consciente. Relaciona (en una unidad indisoluble) la llamada mente inferior o concreta, la mente grupal, la mente jerárquica y la mente universal. La meditación conduce a un alineamiento consciente de los centros del discípulo y también de los tres centros planetarios: la humanidad, la Jerarquía y Shamballa; es de naturaleza invocativa, exigente, fusionante, receptiva y distributiva. Para el discípulo, la meditación es el agente que crea o construye el antakarana y controla “vía el alma o la Triada espiritual” el centro de la cabeza (el centro entre las cejas) que, en el discípulo, es el principal agente para la distribución de energía espiritual.
En la meditación, ocupamos nuestro lugar en el centro de la cruz de brazos iguales, en alineación con la corriente de energía que nos está disponible en este Festival. El camino vertical de luz es nuestra línea de intención espiritual: nuestra intención vital. El sendero horizontal es la extensión de nuestro servicio. El centro es el punto de tensión donde los dos caminos se funden y mezclan y donde el trabajo avanza. En ese punto, el discípulo puede afirmar:
Soy un punto de luz dentro de una Luz mayor. Soy una corriente de energía amorosa dentro de la corriente de Amor divino. Soy un punto de fuego del sacrificio, enfocado dentro de la ardiente Voluntad de Dios. Y así permanezco.
Soy un camino por el cual los hombres pueden llegar a la realización. Soy una fuente de fuerza que les permite permanecer. Soy un haz de luz que ilumina su camino. Y así permanezco.
Y permaneciendo así, giro. Y huello el camino de los hombres, Y conozco los caminos de Dios.Y así permanezco.
domingo, agosto 13, 2006
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